La Nación Sábado 19 de abril de 2008
Suplemento Comunidad

Inclusión social
Música y pintura, arte y algo más

 


 
Espacios que, a través de la enseñanza y el divertimento, acercan a chicos y adolescentes a ricas experiencias culturales y de vida
  
De pronto, en la amplia y luminosa sala no se oía ni una mosca. Después de más de media hora de murmullos típicos en chicos de séptimo grado, y de maestras pacientes pidiendo concentración, el silencio, finalmente, era absoluto. Las decenas de miradas estaban ahora centradas en las pinceladas del artista plástico Juan Kancepolski, que recorrían el lienzo suavemente.

La escena se mantuvo así durante tres temas de un disco que sonaba de fondo. Hasta que, de repente, fue el turno de los alumnos. Sentados en el borde de una enorme tela en blanco pegada al piso se les repartieron pinceles para que ellos también pintaran. Y así, el bullicio recomenzó gradualmente. Aunque, esta vez, tenía un objetivo: los chicos organizaban cómo llenar, juntos, ese espacio.

Entre mediados de marzo y principios de este mes, más de 700 alumnos de escuelas porteñas participaron de Arte con la escuela , programa que propone generar espacios para que los niños puedan acercarse al arte y la creación. Apadrinado por Faber Castell y Alba Artística, y con la colaboración de varios artistas y del Centro Cultural Recoleta, que presta sus espacios, los niños recorren una muestra junto con el artista, le hacen preguntas y comentarios sobre sus obras, lo observan pintar y luego, con las técnicas que él transmite, crean, entre todos, un mural.

El Ministerio de Educación porteño también ayuda con el transporte hasta el Recoleta para aquellas escuelas que no puedan pagarlo.

"La idea, básicamente, es apostar a una equidad mayor y tomar el arte como un instrumento más de la vida que permite crecimiento y desarrollo. Se siente la necesidad de hacer estos encuentros y, además, todos quedan enriquecidos", explica a Comunidad la coordinadora de la iniciativa, Nora Herrera, que precisa que en general las escuelas que se acercan al programa son de escasos recursos.

"Cuando empezamos a convocar a las escuelas para esta primera etapa fue un aluvión de maestras que querían participar. El objetivo es que la mayor cantidad de alumnos de diversos sectores económicos se acerquen a una muestra, por eso tuvieron prioridad los establecimientos de bajos recursos", añade.

Pero éste es sólo uno de cientos de proyectos que buscan la inclusión social a través del arte y la cultura.

Temporada Allegretto es un ciclo de nueve conciertos gratuitos que, especialmente concebido para alumnos de escuelas primarias y secundarias, busca la creación de un nuevo público para la música clásica y popular.

Entre mayo y noviembre, los principales teatros de la ciudad reciben a prestigiosos músicos italianos y argentinos (Mario Brunello, Salvatore Accardo, Giuliano Carmignola, Enrico Dindo, la argentina Sol Gabetta y la orquesta Sinfónica Giuseppe Verdi de Milano, entre otros) con el fin de promover el interés de los jóvenes por la musica, entendida como un modo de diversión y entretenimiento, pero también de reflexión y aprendizaje.

La primera vez

"Para muchos alumnos es la primera vez que entran en un teatro, y toda la ceremonia de sentarse en la butaca de terciopelo, la luz que se apaga y el aplauso al músico les fascina. La idea justamente es que este primer contacto con la música sea lo más satisfactorio posible", cuenta el coordinador de Temporada Allegretto, Santiago Rosso.

La experiencia dura una hora; los interpretes ejecutan las obras y luego reciben y responden las preguntas de los chicos. "La ultima parte es de lo más interesante, porque las preguntas son insospechadas: si el oficio les permite subsistir, cómo hace una orquesta para tocar todos juntos o por qué el violonchelista mueve la cabeza cuando toca, por ejemplo. Son de lo más variadas", describe Rosso.

La experiencia, que este año cumple su décima temporada en el país, corresponde al proyecto Latina, programa de música clásica impulsado por el gobierno italiano en toda América del Sur y apoyado por la Comisión Nacional de Música Italiana (Cidim, por sus siglas en italiano) y la Unesco.

Con La música clásica no muerde como frase invitadora, los nueve festivales anteriores reunieron un total de 90.000 jóvenes que, mayoritariamente de escuelas porteñas, pero también de San Miguel, El Palomar, Avellaneda y Olivos, entre otras, tuvieron la oportunidad de asistir por primera vez a un concierto de música clásica y popular.

La experiencia pretende que los chicos, sin distinciones de ningún tipo, puedan acceder y apropiarse de un espacio del arte y la cultura que no suele estar habilitado para ellos. "El objetivo es achicar la brecha entre este tipo de música y el público más joven, y demostrar a los alumnos que un concierto no es aburrido. Nos proponemos abrir este espacio a nuevos y variados oídos", añade el coordinador.

Más hacia el Sur, la Orquesta Escuela de Chascomús nació hace casi 10 años con la idea de que la música sea una alternativa en la formación de los jóvenes en situaciones de riesgo, y que la práctica orquestal les permita así modificar sus destinos.

"Elegimos dos escuelas por año y analizamos los grupos de procedencia de los chicos que durante 2008 serán formados musicalmente. En general vemos situaciones de violencia escolar, emergencia económica y desmembramiento familiar. Intentamos que las comunidades educativas seleccionadas tengan diferentes características poblacionales así interactúan y se complementan", explica la fundadora y directora del proyecto, María Valeria Atela.

La hormiga del deseo

El objetivo, explica la directora, es brindar oportunidades y herramientas educativas para jóvenes de bajos y medianos recursos, y agregarles la hormiga del deseo de superación personal. "La idea es inducirlos a que produzcan en su tiempo libre. Si no están en la escuela, están sentados en las calles sin hacer nada. Con la orquesta se intenta empezar a actuar en la cotidianidad de los chicos, tratando de llevar el quehacer cotidiano al uso productivo del tiempo libre", precisa Atela.

Así, de la iniciativa, que comenzó con 35 alumnos, participan hoy casi 400 chicos, de entre 3 y 21 años, y 41 docentes. Se calcula, además, que en 10 años desde su creación por la escuela pasaron cerca de 1000 jóvenes. "Adaptamos musicalmente los repertorios para que cada uno aporte su grano de arena y para que sienta que, aunque colabora con una única nota, ésta es importante para el conjunto. La enseñanza que dejamos es que se debe hacer bien lo que uno se propone hacer, por más mínimo que sea", dice la fundadora.

Con buen eco

Los resultados obtenidos en Chascomús llamaron la atención de otros puntos del país que buscaban incluir la práctica orquestal como forma de integración social. Así se creó la Fundación Sistema de Orquestas Infantiles y Juveniles de Argentina, presidida por Atela, que asume la promoción, el desarrollo y el fortalecimiento de un sistema de orquestas infantiles y juveniles como una herramienta educativa y de promoción sociocultural, con una especial atención puesta en comunidades históricamente relegadas de los bienes culturales comunitarios.

Dividida en cuatro orquestas -preinfantil, infantil, infantojuvenil y camerata estudio (que entrena profesionalmente a aquellos chicos que piensan en la música como salida laboral)-, la escuela funciona con el apoyo de la Municipalidad de Chascomús y con un importante aporte docente de la provincia de Buenos Aires. "Al principio, las familias son generalmente reticentes al proyecto, porque desconfían de que sea una iniciativa desinteresada", dice Atela.

En Don Orione, Claypole, barrio de 70.000 habitantes con bajo sentimiento de pertenencia, funciona la Red Arte y Cultura (RAC), iniciativa que propone construir espacios y herramientas para la inserción de la comunidad en su entorno.

Uno de los integrantes de la RAC es Antonio Andrada, un electricista de 49 años que actualmente estudia la tecnicatura en minoría y familia.

Dice: "Nuestro rol es contener las problemáticas desde distintos ámbitos, pero como una organización. Para eso nos capacitamos. Y a través del canto, el baile, el teatro, generamos formación de ciudadanía". A los talleres, que funcionan en un espacio de 8 metros por 4, asisten actualmente unas 50 personas que también llegan de barrios periféricos.

Durante el recorrido por la muestra de Kancepolski, en el Recoleta, uno de los alumnos se dirigió hacia la maestra de dibujo que los acompañaba, la tironeó del guardapolvos y le dijo algo al oído. La cara de la maestra se iluminó enseguida y se la notaba visiblemente emocionada. Lo tomó de la mano, lo llevó hasta Nora Herrera -coordinadora de la iniciativa- y le pidió que le repitiera a ella lo que había dicho minutos antes. Avergonzado, y señalando al artista, el alumno dijo: "Me gustaría ser él". Las adultas se miraron emocionadas. En esa frase estaba la razón de todo. Como si ese sólo niño bastara para seguir con la iniciativa.

Por Nathalie Kantt
De la Redacción de LA NACION

Contactos
Arte en la Escuela: arteconlaescuela@gmail.com
Temporada Allegretto: www.temporadaalllegretto.com.ar
Orquesta Escuela de Chascomús: www.orquesta-escuela.com.ar
Red Arte y Cultura: culturalrac.arg_2002@yahoo.com.ar
4268-4344



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